Situación regulatoria de los proyectos de biomasa en España

Situación regulatoria de los proyectos de biomasa en España

13.03.2015

 

La reforma energética emprendida por el Gobierno de España durante los años 2012, 2013 y 2014 pasará factura a España, incumpliendo el objetivo de Europa en materia de energía renovable. Aunque todavía quedan cinco años, todas las previsiones apuntan a que España no alcanzará el objetivo vinculante de utilización del 20% mediante energías renovables establecido por Europa en materia de renovables en la Directiva Europea de renovables 2009/28/CE, y todo debido a las últimas leyes aprobadas por el Gobierno de España, empezando por el RD Ley 1/2012, por el que se procedió a la suspensión de los procedimientos de preasignación de retribución y a la supresión de los incentivos económicos para nuevas instalaciones de producción de energía eléctrica a partir de cogeneración, fuentes de energía renovables y residuos; la Ley 15/2012, de medidas fiscales para la sostenibilidad energética, en cuyo Artículo 8 se fija el tipo del impuesto sobre el valor de la producción de la energía eléctrica en el 7%; la Ley 24/2013 que modifica la Ley del Sector Eléctrico, en cuyo artículo 19 se indica que todos los productores de energía deberán de hacer frente a los posibles desajustes temporales del sistema y para culminar con el camino tortuoso, la publicación del temido Real Decreto 413/2014, por el que se regula la actividad de producción de energía eléctrica a partir de fuentes de energía renovables, cogeneración y residuos y de la Orden IET/1045/2014, por la que se aprueban los parámetros retributivos de las instalaciones tipo aplicables a determinadas instalaciones de producción de energía eléctrica a partir de fuentes de energía renovables, cogeneración y residuos.

En resumen, el Gobierno de España se ha cargado la “gallina de los huevos de oro”, un sector en el que España era una potencia y un referente mundial (en eólica y fotovoltaica principalmente, y también en biomasa).

Con todas estas reformas, muchas de ellas injustas y retroactivas, España en el año 2020 alcanzará una cuota del 15,6%, es decir, 4,4 puntos por debajo del objetivo marcado por Europa, situación que ya le ha valido un tirón de orejas, una fuerte reprimenda por parte de la Comisión Europea y nueve demandas en el CIADE (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones) convirtiéndose en el país de la Unión Europea que más demandas ha tenido durante el pasado año ante este organismo.

España cuenta con la tecnología, con la infraestructura y, con lo más esencial, la materia prima necesaria para seguir adelante con la realización de proyectos que, indudablemente, ayudarían al país a reducir su alta dependencia energética y sus elevadas emisiones contaminantes.

Lo que nadie puede llegar a entender, es como un país donde no se tienen recursos fósiles como petróleo ni gas natural, y que todos los años se gastan alrededor de 65.000 millones de euros en la compra al exterior de estos combustibles, se esté destruyendo un sector industrial originando una situación de consecuencias demoledoras que está llevando al cierre de plantas, pérdidas de empleo, deslocalización y que está alejando a España del camino para cumplir con los objetivos fijados por Europa en materia de renovables para 2020 y de los acordados para 2030 del 30%.

A día de hoy la bajada del precio del crudo, beneficia a España, pero todos sabemos que esta situación es “pan para hoy y hambre para mañana”.

El último informe de APPA, pone de manifiesto que el sector de las energías renovables en España se enfrenta a una situación de incertidumbre que ha llevado, entre otras cuestiones, a la paralización de nuevos proyectos debido a la desconfianza de los inversores tanto nacionales como extranjeros.

El informe de Eufores coincide con estas afirmaciones y señala que, en el caso de España, las “medidas retroactivas” tomadas a nivel legislativo y que han limitado “el acceso a la financiación”, han llevado a España a una situación “impredecible e inestable” en el sector de las renovables.

Si España hubiera continuado con la senda de crecimiento que inició hace unos cuantos años en materia de renovables, nuestro país, a día de hoy, ocuparía un lugar más que privilegiado no sólo en Europa, sino también a nivel mundial en este sector.

Según los datos de la CNMC correspondientes a 2014, en el caso de la eólica, el número de nuevos megavatios instalados ha sido testimonial, en fotovoltaica se han instalado poco más de 6 megavatios, y en 2015, no se va a conectar ni un solo kilovatio renovable nuevo.

 

Fuentes: Informe APPA, Informe Eufores, CNMC, El Economista, Elaboración propia